CARTA X

Cartas a un Amor Desconocido
Cartas a un amor desconocido

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CARTA X (Última carta)

18 de enero de 2014
Apreciable amor:
Ayer en vez de hallar la paz que requería, encontré reunidas mis tristezas. Tendido en el diván, entre paredes sin color, dije por mandato, no porque quería, mis ilusiones, mis problemas y mis miedos.  El eco de mi queja carraspeaba en las esquinas, me quedé sintiendo la mirada deshidratada y el alma entremuerta. ¡La lámpara que tendía del techo absorbía mi luz!
Entraron al corazón del médico mis trágicas venturas. Apenas podía recomendarme no sé qué tanto con su voz de ondas frágiles, donde firmeza y cuidado ahora se tornaban preocupación y afecto. ¿Es posible que alguien que no me importe se compadezca más que tú? Me hace falta amor ajeno, sí, pero el tuyo nada más.
Hay días en que me rondan las desgracias. Apenas consigo un bien, y algo o alguien hace de repente que me venga un mal. ¡La gente es mala y uno debe cuidarse de ella! Sus envidias y rencores me lastiman, ¿no son parte de un descontento desgranado y hecho polvo acarreado por el viento? Si un alma débil lo respira,  no la dejan existir.
Igualmente las crueldades me dañan por sus inmundas realidades, y aún sigo gateando en un camino de piedras con espinas. A tu lado no me importarían nada, lo juro: ven, y acompáñame. La gente murmura mis proezas y las maldice. Ven, que te diré lo que contigo siento (lo intuyo):
Cerca de ti, son varios mis suspiros;
Hay campos que me ofrecen alegrías;
Hay mudas de matiz según los días;
Cerca de ti, el amor está conmigo;
Es cuando das canarios a mi oído;
Es cuando encuentro limpios los caminos;
Cerca de ti, engaños parecen dichas;
Cerca de ti, mis penas me acarician;
Es saber que las guerras van vacías;
Cerca de ti, es mirar hacia el destino:
Hay ansias casi rëales, y muy lindas;
Cerca de ti, son risas mis latidos;
Hay piedras suaves, rocas como finas;
Existe mejor vida donde vivo.
Solamente tú puedes hacer de mi existencia desgracia o fortuna. ¡Qué don de vida tendría contigo! Quiero amarte sin razón ni fin alguno. Que nuestro amor perdure sin importar las imprudencias ni maldades que continuamente malhechores producen a los enamorados. ¿No haríamos unidos una barrera en nuestro  mundo ajeno? Nadie podrá jamás herirnos… Te lo juro, ni la muerte podría darnos ni siquiera un tramo de maldad.
 .

 

Posdata.
No cumpliré realmente las recomendaciones, aunque acepte nunca dejaré mi soledad ni mis sueños o virtudes. Diario escribiré e imaginaré a escondidas, y poco aceptaré la diversión de mis nuevos actos…. Además de las pastillas, ¿te parece que sean remedio? Si vivo como se “debe”, ¿no estaré siendo ordinario e insensible como millones de personas? Compréndeme, amor, y no te admires.
Finalmente te digo adiós, pero no por siempre. Estoy dispuesto a descansar y a volver a buscarte. Eres mi amor desconocido, y te amo, y siempre quiero hacerlo.
Apasionado y con tristeza…
cartas de amor
Carta X

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